viernes, 1 de noviembre de 2013

EL QUESO DE TETILLA

Las primeras noticias conocidas  sobre el Queso Tetilla corresponden ya al siglo XVIII, pero todo parece indicar que este transformado lácteo es más antiguo.

"Queso de Tetilla"
Ya en el siglo I d. C. Plinio el viejo habla de unos sabrosos quesos de la Gallaecia a los que él llama "mamulas lactem" (mamillas de leche) Sin embargo, hay teorías que aseguran que este queso procede de un convento de monjas del siglo XI, aunque lo que sí está claro, es que Galicia siempre ha sido tierra ganadera y que los pastores de vaca Rubia Gallega, disponían de leche suficiente para la elaboración de queso.
  
"Capilla de San Xoán de Torés"
  Los primeros testimonios contrastados e irrefutables sobre el Queso Tetilla se remontan a 1753, cuando en una misiva de contenido general, Juan Bermúdez de Novoa, capellán de San Xoán de Torés (As Nogais, Lugo) anuncia el envío de:
“dos tocinos, una pierna de vaca, media docena de quesos; tres docenas y media de tetillas; tres docenas y media de lenguas de cerdo"

Tambien es muy significativa la nota que contiene la obra de Fray Martín Sarmiento y que aparece recogida en su“Colección de voces y frases gallegas”, escrita entre 1746 y 1770: 
“En Galicia llaman tetas a unos quesitos pequeños los cuales representan la figura de una teta con su pezoncillo”.

LA LEYENDA

La forma del queso de tetilla viene de una revuelta popular contra la decisión del Cabildo catedralicio (colegio de clérigos instituido para ayudar al obispo con su consejo) de mutilar las exageradas formas de la imagen de Esther del Pórtico de la Gloria.

Durante su construcción, los maestros canteros habrían burlado la vigilancia eclesiástica para dar a la representación de la Reina Esther (para otros la Reina de Saba) un cuerpo notablemente exuberante con unos pechitos curiosos; y a la figura de Daniel, frente a ella observándola, con una sonrisa de picardía (mirada viciosilla).

La sonrisa del profeta Daniel llamaba más la atención que los pechos de Esther. Pero el Cabildo dispuso que fuese ella quien sufriese la mutilación; y no él quien cambiase la expresión.

"Daniel y su sonrisa pícara"
Ante la decisión de hacer desaparecer uno de los mayores atractivos del monumento para aquella época, según el saber popular, los labriegos gallegos, enfadados, se vengaron dando forma de pecho de mujer a un queso ya por entonces muy famoso, que desde aquel momento pasó a llamarse popularmente Queixo de Tetilla, aunque algún narrador de viajes lo denominó también queso de Santiago.


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